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Todos en algún momento de nuestras vidas no hemos conseguido dormir de forma adecuada. Un sueño de mala calidad puede ser la queja  de un sueño no reparador, por lo que al levantarnos sentimos que no hemos descansado a pesar de haber dormido las horas suficientes.

Una de las medidas de higiene de sueño es dormir entre 7 y 8 horas diarias pero a veces esto no aplica para todas las personas. ¿Cómo podemos diferenciar las variaciones normales del sueño y los problemas de insomnio?

Las horas de sueño para cada persona pueden variar de forma considerable. Así, hay personas que con 5 o 6 horas de sueño diarias se sienten descansadas, a estas personas se les denominan “dormidores cortos”.  Por otra parte, están las personas que necesitan más horas de sueño, de 7 a 8 horas, para levantarse descansadas. Muchas veces los “dormidores cortos” tienen  preocupación por su sueño, pero a diferencia de lo que ocurre en el insomnio, no presentan dificultad para quedarse o permanecer dormidos. Además, no demuestran síntomas de irritabilidad, dificultades de concentración o cansancio durante el día. Asimismo, estas personas en ocasiones, al tratar de tener un mayor descanso, pueden llegar a permanecer largos periodos de tiempo en la cama (mala higiene de sueño) teniendo como resultado patrones de sueño similares a los de una persona con insomnio. En consecuencia, esto podría generar sensaciones de mala calidad y cantidad de sueño.

Por otro lado, a medida que vamos envejeciendo nuestra cantidad y calidad de sueño van variando. También,  hay situaciones complicadas en nuestras vidas que pueden llegar a causar alteraciones en nuestro sueño, por lo que es importante acudir a un especialista cuando tengamos cualquier problema que pueda afectar nuestro descanso. Pero, ¿Qué supone no llegar a tener un sueño reparador?. Una de las causas, como lo comentaba anteriormente, puede ser algún acontecimiento personal que nos altere, llegando a hacernos sentir ansiosos, agotados y estresados por no dormir en condiciones favorables. Por lo tanto, la falta de sueño tiene una serie de sucesos que afectan directamente a nuestro estado de ánimo. Uno de los más llamativos es la irritabilidad, gran parte de lo que sucede a nuestro alrededor nos enfada y a veces cosas mínimas nos puede hacer irritar en exceso. Nuestro estado de ánimo también puede verse afectado al encontrarnos con sensación de tristeza, fatiga, por lo que podemos experimentar labilidad emocional y tener dificultad para hacer frente a nuestras emociones y situaciones de nuestra vida cotidiana. Además, nuestra atención disminuye, tenemos imposibilidad de una adecuada concentración y en ocasiones, somos incapaces de tomar decisiones de forma correcta.

Para esto, debemos tener presente que existen diferentes maneras de ayudar a tu mente a relajarse, como hacer ejercicio, tener algún hobby que te quite de la mente aquellos pensamientos preocupantes que te trastornan y te afectan; y claro, siempre está la ayuda profesional que te guiará y enseñará a sobrellevar ciertas situaciones sin tener que afectar tu vida y la de los demás. También, sigue siendo muy importante, aprender a optimizar nuestra forma de dormir, conociendo nuestras costumbres a la hora de irnos a la cama. Por lo tanto, es indispensable realizar las medidas de higiene de sueño para un sueño reparador.

No olvides que aquí estoy para ayudarte. Dormir sano es dormir bien